La lección
Violencia política y radicalización en los años 70
para entender el estallido de violencia de los 70 no alcanza con mirar 1970 — hay que remontarse a un peronismo proscripto, a dictaduras que se turnaban con democracias débiles y a una época mundial en la que muchos creyeron que la revolución estaba a la vuelta de la esquina.
La idea
Los años 70 argentinos fueron un período de violencia política intensa, pero esa violencia no cayó del cielo: fue el desenlace de un proceso largo. La clave está en 1955, cuando el golpe de la autodenominada "Revolución Libertadora" derrocó a Juan Domingo Perón e instaló la proscripción del peronismo, es decir, la prohibición de que la fuerza mayoritaria del país se presentara a elecciones. Durante casi dos décadas convivieron dictaduras cívico-militares (1955-58, 1962-63, 1966-73) con democracias tuteladas y de baja legitimidad, en lo que los historiadores llaman inestabilidad política o "empate hegemónico". Bloqueadas las vías institucionales, sectores crecientes —sobre todo jóvenes— se radicalizaron: si el sistema no dejaba expresarse a la mayoría, concluyeron que el cambio solo llegaría por fuera de las urnas. Esta radicalización local se enmarcaba en un clima latinoamericano y mundial: la Revolución Cubana (1959) mostró que un puñado de guerrilleros podía tomar el poder, el Mayo Francés, la guerra de Vietnam y la descolonización alimentaron la idea de una revolución posible. Así surgieron organizaciones armadas como Montoneros y el ERP, mientras crecían también la represión estatal y grupos parapoliciales como la Triple A. El tema es objeto de distintas interpretaciones historiográficas, y estudiarlo con rigor y pluralismo es condición para entender el golpe de 1976.
Qué vas a aprender
- El punto de partida: 1955 y la proscripción del peronismoconcepto
Todo el ciclo arranca con un quiebre: en septiembre de 1955 un golpe militar, la mal llamada "Revolución Libertadora", derrocó al gobierno constitucional de Perón. Pero el golpe no se conformó con echar al presidente: proscribió al peronismo, es decir, prohibió al partido, persiguió a sus dirigentes, intervino los sindicatos y hasta llegó a prohibir por decreto nombrar a Perón o exhibir su imagen. Durante casi dieciocho años (1955-1973) la fuerza política que representaba a la mayoría de los trabajadores no pudo competir libremente en elecciones. Cuando en 1962 el peronismo ganó a través de partidos "neoperonistas", los militares anularon los comicios y voltearon al presidente Frondizi. Ese es el corazón del problema: un país donde las urnas no reflejaban la voluntad popular porque la mayoría estaba vetada. La violencia posterior se explica, en buena parte, como respuesta a esa exclusión sostenida durante casi dos décadas.
- Dictaduras que se turnan con democracias débilesconcepto
Entre 1955 y 1973 Argentina vivió un vaivén permanente entre gobiernos militares y democracias tuteladas, ninguna con legitimidad plena. Los historiadores hablan de un "empate hegemónico": ningún actor —ni los militares, ni los sindicatos, ni las clases medias, ni las empresas— era lo bastante fuerte para imponer un orden estable, y ninguno podía ser eliminado del todo. En 1966 un nuevo golpe, autodenominado "Revolución Argentina" y encabezado por el general Juan Carlos Onganía, dio un salto cualitativo: no se presentó como algo transitorio, sino como una dictadura permanente que venía a reorganizar el país, disolvió los partidos, clausuró el Congreso e intervino las universidades. Episodios como "la Noche de los Bastones Largos" (1966), cuando la policía desalojó a golpes a profesores y estudiantes de las facultades, mostraron el rostro autoritario del régimen. Estas dictaduras cívico-militares —cívicas porque contaron con apoyo de sectores empresariales, eclesiásticos y de la prensa— fueron cerrando los canales pacíficos de participación y empujando el conflicto hacia la calle.
- El estallido social y la radicalizaciónconcepto
El clima explotó en mayo de 1969 con el Cordobazo: en Córdoba, obreros mecánicos y estudiantes se unieron en una protesta que copó la ciudad y desbordó a la policía durante horas. El Cordobazo (y otras puebladas como el Rosariazo) mostró que la dictadura de Onganía tenía los días contados y que había una fuerza social dispuesta a enfrentarla. En ese contexto, muchos jóvenes llegaron a una conclusión radical: si la democracia estaba proscripta y la dictadura solo cedía ante la fuerza, entonces el camino era la acción directa y, para algunos, la lucha armada. Así nacieron organizaciones como Montoneros —de origen peronista y católico, que buscaba el regreso de Perón— y el ERP (Ejército Revolucionario del Pueblo, brazo armado del PRT, de orientación marxista). Es central entender el sentido de la palabra radicalización: describe el paso de reclamos reformistas a proyectos de transformación revolucionaria y, en su extremo, al uso de la violencia como método político. No todos los que se radicalizaron tomaron las armas: hubo una radicalización mucho más amplia en sindicatos, parroquias del Tercer Mundo, universidades y el arte.
- Una época mundial: Cuba, Vietnam y el "clima de la revolución"concepto
La radicalización argentina no fue un fenómeno aislado, sino parte de un clima de época latinoamericano y mundial. La Revolución Cubana de 1959 fue el gran faro: mostró que un grupo pequeño de guerrilleros podía derrotar a un ejército, tomar el poder y desafiar a Estados Unidos en plena Guerra Fría. La figura del Che Guevara —argentino, símbolo de la lucha continental hasta su muerte en Bolivia en 1967— encarnó esa esperanza. A eso se sumaban la guerra de Vietnam, la descolonización de África y Asia, el Mayo Francés de 1968 y una Iglesia sacudida por el Concilio Vaticano II y la Teología de la Liberación (los "curas villeros" y el Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo). Para una generación entera, la revolución no parecía una utopía lejana sino una posibilidad concreta y hasta inminente. Estados Unidos, por su parte, respondía con la Doctrina de Seguridad Nacional, que entrenaba a militares latinoamericanos para combatir al "enemigo interno". Argentina fue, entonces, un capítulo de una historia mucho más grande.
- Distintas interpretaciones: cómo se lee esta violenciaconcepto
El NAP pide explícitamente analizar este período desde distintas interpretaciones, y esto es clave: no hay una sola lectura. Algunas visiones ponen el acento en la responsabilidad del autoritarismo estatal, que al proscribir al peronismo y clausurar la política cerró todas las salidas pacíficas. Otras discuten el peso y las decisiones de las organizaciones armadas, su método y sus consecuencias. Durante años circuló la "teoría de los dos demonios", que presentaba la violencia como un choque entre dos bandos igualmente responsables, con la sociedad como víctima inocente en el medio. La historiografía actual, junto con el consenso de derechos humanos consolidado en el Nunca Más, cuestiona esa teoría por dos razones: iguala la violencia de grupos particulares con el terrorismo de Estado —planificado, clandestino y sistemático desde el aparato estatal— y borra la trama social y política que explica el período. Analizar con rigor implica entonces distinguir actores, contextos y responsabilidades, sin caer ni en la banalización ni en la justificación de ninguna violencia. Ese análisis plural y fundamentado es la mejor herramienta para comprender lo que vendría en 1976.
Ejemplos resueltos
- Todo el ciclo arranca con un quiebre: en septiembre de 1955 un golpe militar, la mal llamada "Revolución Libertadora", derrocó al gobierno constitucional de Perón. Pero el golpe no se conformó con echar al presidente: proscribió al peronismo, es decir, prohibió al partido, persiguió a sus dirigentes, intervino los sindicatos y hasta llegó a prohibir por decreto nombrar a Perón o exhibir su imagen. Durante casi dieciocho años (1955-1973) la fuerza política que representaba a la mayoría de los trabajadores no pudo competir libremente en elecciones. Cuando en 1962 el peronismo ganó a través de partidos "neoperonistas", los militares anularon los comicios y voltearon al presidente Frondizi. Ese es el corazón del problema: un país donde las urnas no reflejaban la voluntad popular porque la mayoría estaba vetada. La violencia posterior se explica, en buena parte, como respuesta a esa exclusión sostenida durante casi dos décadas.
- Entre 1955 y 1973 Argentina vivió un vaivén permanente entre gobiernos militares y democracias tuteladas, ninguna con legitimidad plena. Los historiadores hablan de un "empate hegemónico": ningún actor —ni los militares, ni los sindicatos, ni las clases medias, ni las empresas— era lo bastante fuerte para imponer un orden estable, y ninguno podía ser eliminado del todo. En 1966 un nuevo golpe, autodenominado "Revolución Argentina" y encabezado por el general Juan Carlos Onganía, dio un salto cualitativo: no se presentó como algo transitorio, sino como una dictadura permanente que venía a reorganizar el país, disolvió los partidos, clausuró el Congreso e intervino las universidades. Episodios como "la Noche de los Bastones Largos" (1966), cuando la policía desalojó a golpes a profesores y estudiantes de las facultades, mostraron el rostro autoritario del régimen. Estas dictaduras cívico-militares —cívicas porque contaron con apoyo de sectores empresariales, eclesiásticos y de la prensa— fueron cerrando los canales pacíficos de participación y empujando el conflicto hacia la calle.
- El clima explotó en mayo de 1969 con el Cordobazo: en Córdoba, obreros mecánicos y estudiantes se unieron en una protesta que copó la ciudad y desbordó a la policía durante horas. El Cordobazo (y otras puebladas como el Rosariazo) mostró que la dictadura de Onganía tenía los días contados y que había una fuerza social dispuesta a enfrentarla. En ese contexto, muchos jóvenes llegaron a una conclusión radical: si la democracia estaba proscripta y la dictadura solo cedía ante la fuerza, entonces el camino era la acción directa y, para algunos, la lucha armada. Así nacieron organizaciones como Montoneros —de origen peronista y católico, que buscaba el regreso de Perón— y el ERP (Ejército Revolucionario del Pueblo, brazo armado del PRT, de orientación marxista). Es central entender el sentido de la palabra radicalización: describe el paso de reclamos reformistas a proyectos de transformación revolucionaria y, en su extremo, al uso de la violencia como método político. No todos los que se radicalizaron tomaron las armas: hubo una radicalización mucho más amplia en sindicatos, parroquias del Tercer Mundo, universidades y el arte.
Errores comunes
"La violencia de los 70 empezó porque de golpe aparecieron unos guerrilleros violentos".
Falso como explicación: la violencia armada fue el desenlace de casi veinte años de proscripción del peronismo y golpes militares que cerraron las vías pacíficas. Sin ese contexto no se entiende nada.
Cómo corregirlo: Falso como explicación: la violencia armada fue el desenlace de casi veinte años de proscripción del peronismo y golpes militares que cerraron las vías pacíficas. Sin ese contexto no se entiende nada.
"Democracia y dictadura se turnaban, pero las democracias de esos años eran plenas".
No lo eran: fueron democracias tuteladas y proscriptivas, con la mayoría peronista prohibida de competir. Por eso su legitimidad era débil.
Cómo corregirlo: No lo eran: fueron democracias tuteladas y proscriptivas, con la mayoría peronista prohibida de competir. Por eso su legitimidad era débil.
"La 'teoría de los dos demonios' es la explicación histórica correcta".
Es una interpretación, hoy ampliamente cuestionada, porque iguala la violencia de organizaciones particulares con el terrorismo de Estado —planificado y sistemático desde el aparato estatal— y borra el contexto que originó el conflicto.
Cómo corregirlo: Es una interpretación, hoy ampliamente cuestionada, porque iguala la violencia de organizaciones particulares con el terrorismo de Estado —planificado y sistemático desde el aparato estatal— y borra el contexto que originó el conflicto.
"La radicalización fue solo cosa de guerrilleros que agarraron las armas".
No: hubo una radicalización mucho más amplia en sindicatos, universidades, parroquias, arte y cultura. La lucha armada fue una de sus expresiones, no toda la historia.
Cómo corregirlo: No: hubo una radicalización mucho más amplia en sindicatos, universidades, parroquias, arte y cultura. La lucha armada fue una de sus expresiones, no toda la historia.
"Lo que pasó en Argentina fue un caso único y aislado".
Al contrario: fue parte de un fenómeno latinoamericano y mundial —Revolución Cubana, Vietnam, Mayo Francés, descolonización— que marcó a toda una generación.
Cómo corregirlo: Al contrario: fue parte de un fenómeno latinoamericano y mundial —Revolución Cubana, Vietnam, Mayo Francés, descolonización— que marcó a toda una generación.
"Explicar el contexto de la violencia es lo mismo que justificarla".
No: comprender por qué ocurrió algo (analizar causas, actores y responsabilidades) no equivale a avalarlo. El rigor histórico distingue entre explicar y justificar.
Cómo corregirlo: No: comprender por qué ocurrió algo (analizar causas, actores y responsabilidades) no equivale a avalarlo. El rigor histórico distingue entre explicar y justificar.
En resumen
Ideas clave
- La violencia política de los 70 no empieza en 1970: su origen está en el golpe de 1955 y la proscripción del peronismo durante casi dos décadas.
- Entre 1955 y 1973 Argentina alternó dictaduras cívico-militares con democracias débiles y tuteladas, sin un orden estable ("empate hegemónico").
- La dictadura de Onganía (1966) fue autoritaria y se pensó permanente: disolvió partidos, cerró el Congreso e intervino las universidades.
- El cierre de las vías pacíficas de participación empujó a muchos —sobre todo jóvenes— a la radicalización y, en su extremo, a la lucha armada.
- El Cordobazo de 1969 fue el gran estallido social que mostró la fuerza de la protesta obrero-estudiantil y debilitó a la dictadura.
- Surgieron organizaciones armadas como Montoneros y el ERP, en paralelo a una represión estatal y parapolicial creciente.
- La radicalización local se inscribía en un clima mundial: Revolución Cubana, Vietnam, Mayo Francés, descolonización y Guerra Fría.
- El período se lee desde distintas interpretaciones; la "teoría de los dos demonios" es hoy cuestionada por igualar violencias y borrar el contexto.
Glosario
- Proscripción: prohibición legal de que un partido o dirigente participe en elecciones. El peronismo estuvo proscripto entre 1955 y 1973.
- Dictadura cívico-militar: régimen no elegido que toma el poder por la fuerza y se sostiene con el apoyo de sectores civiles (empresarios, parte de la Iglesia, medios).
- Radicalización: proceso por el cual sectores sociales pasan de reclamos reformistas a proyectos de transformación revolucionaria, a veces con uso de la violencia.
- Empate hegemónico: situación en la que ningún actor social o político es lo bastante fuerte para imponer un orden estable ni para eliminar a los demás.
- Cordobazo: insurrección obrero-estudiantil ocurrida en Córdoba en mayo de 1969, símbolo de la protesta contra la dictadura de Onganía.
- Guerra Fría: enfrentamiento global (1947-1991) entre el bloque capitalista (EE.UU.) y el socialista (URSS), que en América Latina se tradujo en tensiones y golpes.
- Doctrina de Seguridad Nacional: concepción, promovida por EE.UU., que definía al "enemigo interno" ideológico como blanco militar dentro del propio país.
- Teoría de los dos demonios: interpretación que presenta la violencia de los 70 como choque de dos bandos igualmente responsables; hoy cuestionada por la historiografía y el consenso de DD.HH.
Conexiones
- Profundiza ← `his-mem-terrorismo-estado` (El golpe de 1976 y el Terrorismo de Estado): este tema es la antesala imprescindible; entender la escalada de violencia, la proscripción y la radicalización de los 70 es lo que permite dimensionar la magnitud del terrorismo de Estado que se desató desde 1976. (Aviso, no bloqueo: la materia avanza en espiral.)
- Habilita ← `his-al-revolucion-cubana` (Revolución Cubana, descolonización e intervención de EE.UU.): el "clima de época" latinoamericano y mundial —Cuba, Vietnam, descolonización, Guerra Fría— es la llave para entender por qué tantos jóvenes argentinos creyeron que la revolución era posible. (Aviso, no bloqueo.)
- Habilita ← `his-arg-inestabilidad` (Inestabilidad política argentina 1955-1976): la secuencia de golpes, proscripción y democracias débiles es el proceso previo del que este tema es desenlace; conviene tenerlo fresco. (Aviso, no bloqueo.)
- Evalúa ← `his-act-debate-interpretaciones` (Debate sobre la violencia política de los años 70): la actividad pone a prueba, mediante el debate de posturas historiográficas, la capacidad de analizar el período desde distintas interpretaciones sin bajada partidaria.
- Desarrolla la habilidad `his-hab-argumentacion` (Argumentación y debate histórico): trabajar este tema con posturas plurales y evidencia entrena la construcción de argumentos históricos fundamentados, base para discutir temas debatidos con rigor.
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